Aguantando las pérdidas: La asimetría en las decisiones humanas

Precio:
¡Es gratis!

Por favor, selecione:

DOC




Añadir al carro:

AGUANTANDO LAS PÉRDIDAS: LA ASIMETRÍA EN LAS DECISIONES HUMANAS

Un experimento demuestra que  la toma de decisiones ante situaciones de riesgo (como el trading) puede potencialmente condicirnos a la ruina

Si tuviéramos que señalar el principal error al que todos los traders tienen que hacer frente sería sin duda la tendencia a aguantar más las pérdidas que las ganancias. Esto es lo que veremos hoy.

Un grupo de 100 estudiantes recibe una cantidad de 1000$ y se les da a elegir entre una ganancia cierta de 250$ o participar en una lotería con probabilidad de 25 por 100 de ganar 1000$.

Aunque la esperanza matemática en ambos casos es la misma, más del 90 por 100 de los estudiantes optan por la ganancia segura mostrando aversión al riesgo. En experimento posterior con el mismo grupo se ofrece una suma de 2000$ y se propone escoger entre una pérdida cierta de 750$ y una lotería con probabilidad de 75 por 100 de perder 1000$. En este caso más del 80 por 100 se inclina por la lotería, exhibiendo preferencia por el riesgo.

Vemos claramente como los papeles se invierten en función de si a lo que nos estamos enfrentando son pérdidas o ganancias. Si observamos sólo el primer comportamiento no podríamos llegar a una conclusión clara ya que podríamos creer que hemos escogido una muestra de sujetos con aversión al riesgo. No obstante, al ver que estos mismo sujetos son los que ante un caso de pérdidas muestras un preferencia por el riesgo, no hace pensar que puede existir algo más que no se ve a simple vista. En lo que se conoce como asimetría en las decisiones humanas.

Kahneman achacó el resultado a la falta de análisis de los datos cuando estos parecen más razonables. Y así podría ser en el caso del trading.

Lo que todos entendemos es que ni siquiera el mejor sistema sería capaz de aguantar este cambio de papeles, bajando drásticamente la esperanza matemática de cualquier sistema, haciéndolo en la mayoría de los casos inviable.

¿Qué nos enseña esto?, uno de los tres errores más comunes en el trading nos llevaría, si nos dejamos llevar por el, a la más completa de las ruinas.

A continuación, una entrevista del autor de este experimento.

¿El significado del riesgo y su percepción evolucionaron o cambiaron desde que usted comenzó este trabajo?

Nuestra innovación consistió en que identificamos algunas categorías de riesgo que eran el resultado de ciertas ilusiones cognitivas; es decir, vinculadas al conocimiento. Eso fue una novedad, y despertó el interés de la gente. Pero hay otra manera de abordar el tema. Un artículo que me gusta mucho capta la esencia en su título: “El riesgo como sentimiento”.

La idea es que lo primero que sentimos es miedo, y que desde ese miedo percibimos el riesgo. De modo que la consideración del riesgo se está volviendo menos cognitiva.

Entonces no son las emociones, en general, las que influyen en la toma de decisiones, sino una emoción en particular —el miedo— la que distorsiona la percepción del riesgo y genera errores en la toma de decisiones.

Lo que sucede con el miedo es que la probabilidad no importa demasiado. Por ejemplo: si yo le planteo la posibilidad de que algo terrible le puede ocurrir a su hijo, aun cuando esa posibilidad sea remota, tal vez a usted le resulte muy difícil pensar en otra cosa. La emoción se vuelve dominante. Y la emoción está dominada, a su vez, por la posibilidad, por lo que podría ocurrir, y no tanto por la probabilidad. Cuanto más emocional es un acontecimiento, menos “razonables” son las personas.

Según sus estudios, hasta los expertos cometen errores cognitivos. Pero los expertos, al igual que los ejecutivos de las empresas, no toman decisiones en soledad. Las toman en reuniones, en comités, en grupos. ¿Los grupos tienen el equivalente al pensamiento del Sistema 1 y del Sistema 2 en los individuos?

Sabemos mucho acerca de las condiciones bajo las cuales los grupos funcionan bien o funcionan mal. Está claro que son superiores a los individuos para reconocer si una respuesta es correcta. Pero cuando todos los integrantes de un grupo son susceptibles de adoptar sesgos o inclinaciones similares, el grupo es inferior a los individuos porque tiende a ser más “extremista”.

De manera que es un circuito de realimentación positiva. Es decir, un grupo amplifica los extremos.

Lo que se logra es una polarización. En muchas situaciones, los grupos tienden a asumir más riesgo que los individuos. En nuestra investigación detectamos fenómenos similares en los jurados. Recogimos las opiniones de cada uno de los miembros y, luego de la deliberación, comparamos los resultados individuales con el promedio del grupo. Y advertimos, claramente, que el grupo tiene opiniones más radicales que los individuos.

¿Por qué ocurre eso?

En la toma de decisiones riesgosas, uno de los principales sesgos es el optimismo. El optimismo es una fuente de pensamiento de alto riesgo.

Los grupos tienden a ser bastante optimistas. Además, en los grupos se inhiben las dudas y entre sus miembros hay una tendencia a apoyarse mutuamente. Es lo que da sustento a todos los fenómenos que se conocen como “pensamiento grupal” (groupthink).

¿Usted cree que las disfunciones grupales en la toma de decisiones son peores que las disfunciones cognitivas de los individuos que toman decisiones?

Eso depende de la naturaleza de la decisión, de los individuos y de los grupos. Pero creo que tanto los individuos como los grupos necesitan mecanismos que los ayuden a revisar cómo toman sus decisiones.

Una cuestión de particular importancia para las empresas, dicho sea de paso, por cuanto tienen que tomar muchas decisiones cruciales en poco tiempo.

Pero todos conocemos a alguien que dice: “Invertí dinero en acciones de empresas de Internet y de telecomunicaciones cuando estaban en su valor más alto. ¿En qué estaba pensando?”.

Sí, mucha gente admitirá que ha cometido un error. Pero eso no significa que hayan cambiado de manera de pensar sobre algo en particular. Y tampoco significa que ahora son capaces de evitar el mismo error.
De modo que su apuesta, basándose en cómo toman decisiones los individuos y grupos, es que el estallido de los mercados bursátiles no cambiará de manera fundamental lo que las personas piensan sobre el riesgo.
Tendrá el efecto que produce en alguien haberse quemado con una estufa. Un efecto en el nivel emocional, que podría durar algún tiempo.

Cuando usted empezó su investigación sobre la psicología de la toma de decisiones, el mundo de los negocios estaba en el intento de lograr que el proceso de decisiones gerenciales fuera lo más racional posible.

El modelo racional supone que las creencias y los deseos están determinados. Treinta años atrás, nosotros creíamos en el análisis de decisiones, pero ahora debemos admitir que no se ha sostenido.

¿Qué le gustaría que entienda de su trabajo la gente de negocios?

Me gustaría ver que las empresas dedican algún esfuerzo a estudiar sus procesos de decisiones y sus errores, y que los tengan en cuenta para aprender de ellos.

Autor: Hispatrading Magazine

Revista: HISPATRADING Nº7 (SEPTIEMBRE-OCTUBRE 2011)